Nuevas ideas.. para que no siga sangrando nuestra América Latina
Gualeguaychú y la “gente común, es decir, rebelde”
Era evidente que habíamos llegado. Un enorme cartel, colocado a lo largo de un puente, al parecer peatonal, que cruzaba la ruta, lo advertía: NO A LAS PLANTAS DE CELULOSA. Cuanto más avanzaba el micro que nos transportaba, ese mensaje, palabra y grito, se repetía en automóviles, comercios, postes, paredones, remeras y gorras. Aquí y allá: No a las papeleras. Sí a la vida.
por Juan Rey, quien nos complació anteriormente con:
El Andar Zapatista Y La Otra Campaña
Desde Argentina, Marcelo Barrera y Juan Rey (La marcha por López y nuestra ceguera "militante") comparten con los lectores de LIEX sus reflexiones sobre el movimiento zapatista y su actualidad.
¡Por fin Luis Ángel contactó al articulista Juan Rey,
en la hermana República de Argentina!!
Claves para entender el despido de Carmen Aristegui
“Incompatibilidad editorial” fue la excusa para que la periodista Carmen Aristegui de W Radio fuera despedida de dicho consorcio. No será la primera ni la última conductora que sea cesada por ejercer un periodismo independiente y propiciar la pluralidad de opiniones dentro de su programa. El caso que más me viene a la mente, y que tiene mucho parecido con el de Aristegui, es el de Miguel Ángel Granados Chapa cuando en 1993 fue despedido de Radio Centro por haber cometido el grave error de entrevistar en su programa a Cuauhtémoc Cárdenas, entonces líder de la oposición. El peligro más latente para una empresa como Televisa (y su socio radiofónico, PRISA) son las voces críticas y acuciosas. No es atrevido pensar a la sociedad mexicana como si ésta fuera un rebaño de borregos. Si alguien es responsable del estado de adormecimiento en el que nos encontramos son las televisoras. El mejor método para tener una sociedad conformista y encerrada en sí misma es contando con medios de comunicación altamente comerciales que no cuestionen las causas de la pobreza y la exclusión. Por el contrario, las televisoras naturalizan la pobreza como algo que siempre ha existido y no como un fenómeno en el que se engloban varias razones, tales como la corrupción, la explotación, el desempleo, la falta de una educación integral, etc. Si uno ve la televisión se percata que los problemas sociales más preocupantes no se ponen sobre la mesa para debatirlos y denunciarlos; lo primordial para nuestros medios de comunicación no es la formación de ciudadanos con un amplio criterio que sepan defender sus derechos y que estén bien informados de por qué se originan todas estas lacras y vicios del sistema capitalista. Se interesan más en los derechos del consumidor que en los derechos sociales o humanos. Primero es el individuo y luego la sociedad en su conjunto. Si fuera de otra forma procurarían generar un contenido televisivo cuya meta no sea únicamente proyectar y anunciar un modo de vida regido por una moral egoísta, un consumismo exacerbado y el apego a falsas necesidades. No tenemos, ni de lejos, televisoras y radioemisoras que además de ser comerciales también eduquen y generen en su tele-auditorio un mínimo de salud mental. Así, una persona como Aristegui, a la larga, resulta incómoda.
En lo político, si algo le debemos reconocer históricamente a Televisa son los criterios autoritarios con los que se rige. El 68, el 88, el 94 y el 2006 son fechas emblemáticas que nos sirven como botón de muestra para acordarnos de sus momentos más vergonzosos como supuestos voceros de lo que ocurre en el país. En cada una de estas fechas la descalificación, la omisión o la mentira es lo que más queda en la memoria de quienes han sido agraviados por esta empresa. En el 68 se omitió la represión contra el movimiento estudiantil; en el 88 se anunciaron unas elecciones “limpias” y democráticas; en el 94 se condenó la rebelión de Chiapas con un tono que ponía a sus dirigentes como delincuentes comunes haciendo a un lado las injusticias sociales y los abusos de autoridad por los cuales se había llegado a un levantamiento social; y en el 2006 se le hizo creer a la gente en el espejismo democrático y en un sistema electoral al estilo suizo que había sido vulnerado por un populista mesiánico e irresponsable cuando en realidad seguimos bien anclados en la cultura del fraude. Todo eso no cuenta ni está registrado en la memoria de la televisora de San Ángel. Televisa es y será lo que siempre ha sido: un Cancerbero de intereses, ya sean propios o gubernamentales. La defensa de intereses creados ha tenido dos épocas: antes y después del año 2000. En el priísmo las televisoras estaban al servicio del régimen y se seguía la línea que éste les daba; en ese entonces la moneda de cambio era el aseguramiento monopólico del espectro radioeléctrico. Pasará a la historia la frase del antiguo dueño de Televisa, Emilio Azcárraga, en la que se definía a sí mismo como “soldado del PRI”. Hasta cierto punto existía una relación mutualista. Después del año 2000, durante la presidencia foxista, las televisoras comenzaron a estar más liberadas de la voluntad gobiernista e incluso llegaron a contar con prebendas tales como menos tiempo oficial al aire y el derecho de cobrarle a los partidos políticos lo que se les diera la gana en concepto de propaganda no importando que se estuviera sangrando al erario. Vicente Fox, creyendo que tendría unos medios complacientes, alimentó a un cuervo que más tarde le sacaría los ojos al propio Estado otorgándole un poder ilimitado. Si en tiempos del PRI era el gobierno quien orientaba la agenda pública, ahora son las televisoras las que tratan de arrogarse esa facultad. Ellas dicen y aprueban desde las pantallas que ley pasa y cual no. El uso abusivo de la imagen y la mediatización de la vida privada y pública de los políticos son las formas de someter al Estado por parte de este nuevo poder fáctico. Ya no hay un PRI autoritario y una legislación que los limite en su actuación como actores de la vida pública mexicana.
Antes se callaban las voces que criticaban al PRI-gobierno del que dependía en buena medida el duopolio televisivo. En la actualidad se calla y se despide a quien ose hablar mal del excesivo poder y la cómoda posición que los consorcios comunicativos han sacado de la “transición democrática”. En esta ocasión, poco les importó que el programa mañanero de Aristegui fuera el que más audiencia tuviera en el ámbito radiofónico dentro del DF y área metropolitana. Se ha cometido un acto de inmolación poco común si tomamos en cuenta que el raiting es casi como un dogma religioso. Televisa y TV Azteca son campeonas en telebasura y shows mediáticos de cuestionables intensiones filantrópicas. No hay a cual irle. La competitividad de ambas empresas es por ver quién obtiene más audiencia. Si una saca un programa de chismes y trivialidades relativas al mundo de la farándula, automáticamente la competencia estrena otro programa del mismo tipo. Con tal de bajarle audiencia a la televisora de enfrente, se logran contenidos y conductores más soeces y grotescos. En el caso de los noticiarios las tácticas de competencia van por el lado de una aparente postura imparcial y denunciante. La simulación se basa en un manejo oportunista de la información y de los tiempos; las denuncias de corrupción e impunidad se dan de acuerdo a la conveniencia del momento. Por lo general, el engallamiento frente a la clase política y la impostura de pretender ser medios veraces es esporádica y surge cuando los cabilderos de las empresas fracasan en sus intentos por sacar ventajosas legislaciones que les sean favorables. Si las leyes de medios de comunicación o de materia electoral (en la cual ellos eran el destino último del presupuesto de los partidos políticos) no les son benignos, entonces es cuando recurren al chantaje y se acuerdan que en México hay impunidad, influyentismo, tranzas, abusos de autoridad, etc. Es más, tanto Televisa como TV Azteca, no dudaron en unir fuerzas e ir en comitiva con sus representantes más patéticos (Paty Chapoy, por ejemplo) para irle a increpar al poder legislativo una supuesta conducta mezquina y espantarlos con el cuento de las tentaciones autoritarias bajo las cuales se pondría al Estado si se aprobaba la reforma electoral, misma que en el fondo reduce el presupuesto de las campañas políticas. La razón de su furia es menos dinero de lo que recibían, no otra cosa. Ante este ambiente de ausente apego a la verdad, el programa informativo de Aristegui era como un negrito en el arroz. El verticalismo, la selectividad de opiniones, el autoritarismo, la doble moral y la falta de pluralidad real permanecen inalterables como los rasgos definitorios y permanentes de Televisa y Grupo PRISA. La interpretación que le podemos dar a este despido injustificado nos ofrece dos salidas: 1) que el trabajo y la crítica que hacía Aristegui, incluso a la misma empresa donde laboraba, la hicieron un personaje incómodo para el consorcio; y 2) que los inocultables puntos de vista de la periodista en contra del gobierno de Calderón hayan provocado una irritación por parte de éste al punto de presionar al grupo comunicativo (PRISA/Televisa) para el cual trabaja y hacer prescindible a su empleada. Si Aristegui no llegara a ser contratada por ninguna otra estación radiofónica, que es donde se desempeñaba con más notoriedad, entonces la segunda hipótesis habrá sido comprobada. Puede ser que la causa de ese despido sea una mezcla de ambas. Todo es posible ante unos medios de comunicación autoritarios y un gobierno de similar naturaleza.
Hemos hablado de la lógica de Televisa. De su pasión desenfrenada por defender y gestionar intereses privados y hacer a un lado las preferencias del público que supuestamente es su prioridad. Aristegui se les estaba saliendo del guacal y creyeron oportuno despedirla antes de que siguiera ejerciendo la autocrítica hacia el consorcio para el cual trabajaba. En su lugar pusieron a un dizque analista internacional, León Krauze. Este personaje, que presume ser especialista en temas de política exterior norteamericana pero que es más famoso por sus opiniones futboleras en revistas de sociedad y no por las que debería publicar en medios académicos, ocupará en adelante el lugar de Aristegui. No esperemos pluralidad e imparcialidad por parte de una voz que le es funcional al sistema. Era natural que después de que se corriera a Aristegui y esta acción arbitraria levantara una ventisca de críticas en la prensa escrita, la única voz que no se uniera a los reclamos fuera la de Enrique Krauze. ¿Dónde está el supuesto pensador liberal que critica los abusos de poder y, peor aún, los ataques contra la libertad de expresión? La ausencia de su opinión ante tal agravio no hace más que confirmar sus imposturas pero sobre todo su apego a los grupos de poder. Krauze no iba a morder la mano que le da de comer. Este polémico personaje al que le gusta hablar de pluralidad, democracia y libertades cívicas no hace más que revelarse como una personalidad autoritaria que convalida en sentido negativo todo aquello por lo que discursivamente se rasga las vestiduras. Sus vociferaciones sólo se dejan oír cuando advierte y exorciza la presencia de demonios populistas que pueden cambiar el statu quo del cual ha sacado provecho como intelectual orgánico desde hace tres sexenios. El hecho de que su polluelo quedara al frente de un espacio informativo que de origen no le corresponde nos hace ver la situación de fondo. La moraleja es que Televisa y sus aliados comerciales darán cabida a la polifonía periodística siempre y cuando no venga de por medio una crítica al poder ilimitado que han obtenido de 7 años a la fecha y de las gozosas regalías millonarias que se han llevado al bolsillo por una fantástica transición democrática.
Luis Angel Cue Bellota. Ciudad de México, 11 de enero de 2008.
Una visita por el barrio 23 de enero
En definitiva, no es lo mismo apreciar una noticia que vivirla. Como siempre y desde hace semanas, los medios de comunicación electrónica mexicanos han sacado de contexto y desinformado sobre las reformas constitucionales que el presidente de Venezuela pretende concretar. Para no variar y perder la costumbre, las palabras “dictadura” y “dictador” no dejan de ser las predilectas para definir el proceso de cambio político que sucede fronteras adentro del país sudamericano. Dichas modificaciones constitucionales van a ser sometidas a consenso entre la población; de aprobarse serían por medio de un referéndum en el cual la gente elegiría entre un sí y un no. Democracia participativa y directa.. por Luis Ángel Cué Bellota
El cretinismo del señor Carlos Mota
El día de ayer, hasta antes de leer la opinión del señor Carlos Mota, yo no habría creído que hubiera una persona que con tanto desprecio hablara peste y media de la UNAM. La razón: el aventurerismo de la joven mexicana encontrada en el campamento de las FARC que fue bombardeado el fin de semana pasado por el gobierno de Álvaro Uribe en territorio ecuatoriano. El motivo por el cual escribo extemporáneamente estas líneas para Libertad Expresa se debe a la columna de opinión que publicó el pasado 6 de marzo en Milenio el señor Mota. Como es bien sabido, este sujeto tiene un programa de radio y es especialista en temas financieros; podríamos decir que es de la misma calaña de David Páramo, aunque leyendo su articulo “¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?” es probable que cambiemos de opinión y supere al señor Páramo en cuanto a sus opiniones viscerales y huecas. El señor Mota es la expresión más clara de la influencia que ha ejercido la ortodoxia económica en el periodismo y los medios de comunicación. En pocas palabras: es un “periodista” de corte neoliberal cuya función consiste en educar a sus lectores a que primero piensen con la cartera.
Lo primero que resalta de dicho artículo, como podemos ver, es el título. No es necesario comenzar a leer la primera línea para sentir pena ajena, se sea o no alumno de la UNAM. En él, el autor desprecia, quizá sin saberlo, el abultado número que año tras año intenta ingresar tanto a la Facultad de Filosofía y Letras como a la de Ciencias Políticas y Sociales. No tengo el dato exacto de aspirantes pero éstos se cuentan por miles. Simplemente por cupo, la mayoría no lo logra y aún así muchos se inscriben para hacer el examen de segunda vuelta o, incluso, se llegan a esperar un año para volverlo a presentar. No sé cuáles sean las razones de tanta soberbia por parte de semejante personaje para decir lo que dijo sobre la FFyL y la FCSyP. Los dos ejes sobre los cuales argumenta su artículo son la ignorancia y la descontextualización. De verdad que me quedé atónito después de haber leído su rosario de descalificaciones y generalidades sin argumento. Auténticamente, el señor Mota habla por hablar. El primero de sus sapientes comentarios es el siguiente: “¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?”. Contestemos a cada una de estas inquietudes. 1) A la primer pregunta: supongo que depende del caso pues hay gente que va a estudiar a la FFyL o la a FCSyP por gusto y por la fama de sus profesores, generalmente esta clase de alumnos amateurs tienen la vida resuelta y se dedican a otra cosa; muchos otros sí piensan vivir de lo que estudiaron y sus metas llegan a ser bastante altas ya que sus objetivos son la investigación académica y/o la docencia, por lo mismo el número de alumnos egresados de ambas casas de estudio que salen a estudiar un postgrado o un doctorado al extranjero habla por sí solo de sus aspiraciones. 2) Al parecer, se confunde gimnasia con magnesia, como si la FFyL o la FCSyP de la UNAM fueran la Facultad de Economía o la de Administración; hasta un niño de primaria diría que es obvio que por el mero perfil profesional no serían contratados por alguna de las mencionadas transnacionales, es como preguntar si a un entrenador profesional de box le darían una plaza en una escuela de gastronomía. 3) Omito la respuesta a tal pregunta por su grado de idiotez; ignoro si los alumnos de ambas facultades querrían o no entrar como empleados a una compañía multinacional, es algo demasiado abierto como para contestarlo. 4) Insisto en lo que ya dije en la respuesta número 2; de no ser que me equivoque, siento que hay una clara de intensión de hacer menos la función social del filósofo, del historiador, del antropólogo, de un licenciado en letras, del sociólogo o del politólogo, como si éstos no tuvieran la misma importancia que los empresarios o corredores de bolsa.
En el segundo párrafo de sus invaluables reflexiones de periodista orgánico, se llega al límite del cretinismo con lo siguiente: “Durante la única conferencia que dicté en uno de los auditorios de la UNAM, años atrás, recuerdo que los estudiantes me escuchaban con cara de no entiendo nada, como si les estuviera hablando de otro planeta. Yo les hablaba de liderazgo empresarial, y les puse ejemplos de Bimbo o Sabritas. Yo he dado clases por años, y no tengo problema para comunicarme en un lenguaje claro con quien no domina la materia de negocios. El problema estaba del otro lado”. En lo que aquí concierne, poco y a pocos le importan las conferencias del señor Mota; lo importante de resaltar es su actitud con la cual mira por encima del hombro a los estudiantes de la UNAM, como si éstos fueran retrasados mentales que no lograran comprender sus sapientes y redentoras palabras. Una vez más, habría que insistir: no a todos nos interesan las finanzas ni ser contratados por Bimbo o Sabritas. Más adelante, el autor nos da a entender que la culpa de semejante ignorancia bajo la cual están los alumnos de nuestra máxima casa de estudios (con el rango número 81 a nivel mundial, cabe recordar) se debe al adoctrinamiento bajo el cual son sometidos en los salones de clase. Lo que el señor Mota pretende usar como argumento, bastante mediocre y lastimoso, por cierto, es uno de tantos lugares comunes que se usan para descalificar a la UNAM. Pena debería darle por la pobreza argumentativa de sus “reflexiones”. El hecho de que desgraciadamente haya algunos porros y aventureros políticos en los pasillos de la FFyL, no quiere decir que todos los estudiantes sean iguales o tengan las mismas aspiraciones. Por fortuna, sujetos como el Mosh o como Lucía Morett son minoría. La UNAM, por si no lo sabe el señor Mota, es un lugar sumamente plural en el cual se encuentran todo tipo de opiniones y simpatías políticas; afirmar que en sus aulas se adoctrinan a ultras y a guerrilleros es un acto de suprema estupidez, o un golpe bajo si bien se sabe que eso no cierto. De todos modos, le sugiero que de vez en cuando se de una vuelta y se meta a una clase en la FFyL para saber que tan equivocado está con sus generalizaciones. Una cosa es el nivel de rendimiento académico tanto de los alumnos como de los profesores y otra muy diferente sus posturas políticas y su militancia; en un esfuerzo muy infructuoso, este especialista en finanzas pretende homologarlas. En la UNAM, a diferencia del ITAM, se forman académicos de primer orden con visión social y científicos de diferentes áreas cuyos logros, la mayor de las veces, son socializados y puestos al servicio del bien común. La historia de este país sería muy distinta si desde hace una veintena de años hubieran quedado al frente de la SHCP o de la cartera de economía gente titulada de la UNAM y no tecnócratas del ITAM o del Tec de Monterrey. La diferencia en el perfil de los estudiantes se nota. En la lógica rentista del señor Mota, para que la UNAM esté a la altura, los filósofos o los licenciados en letras deberían de pensar en el mundo de los negocios; no está de más mencionar que muchos de los jóvenes que salen de la FFyL se van al rubro de educación, que es, casualmente, de las áreas dónde más rezagos hay a nivel nacional. ¿Quiénes si no ellos podrían dedicarse a enseñar en preparatorias y secundarias?
¿Qué sirve más para equilibrar el déficit educativo en México: un filósofo con su rimbombante MBA o uno que tenga un postgrado en educación o de menos una década de experiencia docente? Eso es algo que este sujeto no ve o no quiere ver. Lo relevante para él es que tanto dinero puede hacer una persona, aunque sus metas profesionales sean otras muy diferentes a las de un administrador de negocios. El tono de reclamo hacia la FFyL por no formar filósofos con especialidad en marketing es sólo un botón de muestra de lo ridículo que llega a ser un tecnócrata cuando habla de temas que no sean económicos.
Para rematar, se jacta de lo siguiente: “Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será? […] En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?”. Da la casualidad que el personal egresado de la UNAM (sea de CU o de Acatlán) se forma con la idea de servir al país y no de hacer negocio hasta con el aire. Sí, hay alumnos que terminan dedicándose a otra cosa (los negocios son una opción, por ejemplo) pero ello no se debe a que hayan liberado al capitalista que todos llevamos dentro sino por que la falta de oportunidades o de inversión en su área los ha llevado a auto-emplearse. Muchos de estos ejemplos “exitosos”, vislumbrados por este vellocino de oro del periodismo financiero, son vendedores independientes a quienes les va mejor como buhoneros o dueños de una miscelánea que de abogados, administradores, filósofos o licenciados en ciencias de la comunicación. Quisiera saber que tan difícil le resulta al columnista de Milenio comprender que los alumnos y el personal docente de la UNAM tienen intereses y ópticas de la vida, no pocas veces, opuestas y muy divergentes a los del estudiantado y el mundo universitario norteamericano. La mentalidad y la historia de ambos pueblos son la respuesta. Este periodista de paja que con toda la arrogancia del mundo habla de la FFyL de la UNAM, como si la conociera tan bien, dice sin temor alguno que en ella se forman a grillos seguidores de las FARC. Más alucinante no puede ser su palabrería. Un caso no hace a los demás. La Universidad es una institución de la cual millones de mexicanos nos sentimos orgullosos por los logros y por las personalidades que han egresado de sus facultades. En el ámbito de las humanidades, la Facultad de Filosofía es una de las joyas de la corona universitaria. Así como pueden hallarse personas con la fama del Mosh o de Lucía Morett, resaltan en los annales de la historia cultural e intelectual de México nombres como Leopoldo Zea, Edmundo O’ Gorman, José Pascual Buxó, Álvaro Matute, Alfredo López Austin, Josefina Muriel, Luis Villoro, Andrés Henestrosa, entre muchos otros. A pesar de que el señor Mota se desempeña como periodista económico, que es un área muy distinta a la Filosofía o la Historia, sus opiniones supinas lo revelan intelectualmente a años luz de distancia de todas estas personalidades arriba mencionadas.
Luis Ángel Cue Bellota.
Ciudad de México, 8 de marzo de 2008.
La nueva empresa de la familia Macri se llama Buenos Aires
En su edición del 2 de febrero del presente año, la revista porteña de humorismo político Barcelona (“una solución europea para los problemas de los argentinos”) publicó como titular en su siempre hilarante portada el siguiente chiste: “Reactivación: después de la crisis la clase media recupera su nivel histórico de fascismo”. ¿Acaso se trata de una de esas bromas que por más risa que le provoquen a uno no deja de tener algo de verdad? Me temo que sí. Las elecciones del mes pasado para escoger al nuevo alcalde de la capital argentina así parecen confirmarlo..
Hoy día, en pleno 2006, en un mundo globalizado en el cual los hábitos alimenticios de un país pueden modificar una economía local al otro lado del Planeta, somos testigos de cómo las grandes empresas transnacionales son las que fijan los precios, tarifas y tazas en el mercado mundial a beneficio de sus lucros.. Las razones de la oligarquía.
Uno de los grandes problemas que desde tiempos antiguos angustia al hombre, y la tragedia griega de Antígona es ejemplo de la universalidad de esta disyuntiva, es la difícil decisión de inclinarse entre lo legal y lo justo, entendiendo esto último como algo relativo. De Antígonas y Antígonos está llena la historia. De hecho, no pocos personajes a los que hoy consideramos próceres, ayer eran tildados de subversivos por la autoridad reinante y el orden establecido bajo el cual desarrollaron su lucha..
Turquía, a pesar de estar sometida a los vaivenes del fundamentalismo que ronda por el Medio Oriente, ha salido a las calles para exigir un pilar básico de convivencia de toda nación moderna, el laicismo. Frente a esa situación nos encontramos con un Estado mexicano que no sabe como apagar el fuego iniciado por una minoría reaccionaria que desde el fondo de su ser desea un Estado confesionario únicamente real dentro sus fantasías cuyo principio rector es la intolerancia... Por Luis Ángel Cué Bellota, desde Buenos Aires, Argentina.
A 31 años del fatídico 24 de marzo de 1976.
Otro aniversario, otro desaparecido.
Hace tiempo que no me daba tiempo de escribir unos cuantos párrafos para mis amigos de LIEX. La estancia en tierras porteñas ha servido al titular de las siguientes e insignificantes palabras para conocer un poco de la cultura, la vida cotidiana y la politiquería de nuestros hermanos argentinos. Si bien vine en plan de estudio a fin cursar materias de historia económica y de historia argentina, de mucho ha servido platicar con la gente en la calle y escuchar de voz propia su opinión sobre la política así como sus empolvados o clarificantes recuerdos, según sea el caso de quien hable, sobre el pasado de este país de hermosas mujeres, rica comida y tangos llenos de folclor..
Crónica de un fraude anunciado
Como se ha venido comentando aquí, allá y acullá, la situación que actualmente vive México es más que preocupante. A la lista de problemas hay que sumar la pugna entre PAN y PRD, que ha llevado al país hacia la polarización..
Del régimen de partido a una plutocracia
Es innegable que en las pasadas elecciones había fortísimos intereses en juego. Sólo un ciego podría no verlo y aún así éste podría enterarse oyendo todos los días la radio. Desde 1988 no ha existido un candidato que pusiera a temblar a la clase política gobernante y a las elites económicas que están tras bambalinas definiendo la agenda pública en beneficio de sus bastardos intereses y colosales fortunas... Luis Angel Cue Bellota, estudiante de historia.
México D. F. a 28 de agosto de 2006
(Foto: el autor con Taibo en Reforma).
"El cambio institucional será por medio de movimientos de masas que obliguen al Estado a cambiar las instituciones o a reprimir los movimientos bajo el temor de una respuesta de violencia popular y generalizada.
Correo tras las elecciones presidenciales del 2 de julio.