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México tiene una historia de lucha, de una búsqueda incansable de tener un país más justo, libre y verdaderamente democrático. La independencia, la reforma, la revolución son momentos históricos que nos muestran la valía y temple de nuestro pueblo para empujar los cambios sociales. Nuestra historia no merece un retroceso tan grande como el que hemos vivido con el avance del proceso neoliberal. Afortunadamente hemos aprendido, que cada crisis social, empuja los avances y las renovaciones necesarias para el país, el movimiento del 68, el sismo del 85, las elecciones de 1988 y el movimiento zapatista en 1994 son ejemplos de ello, gracias a estos sucesos la sociedad ha despertado y empujado importantes cambios sociales. Abriendo puertas a una mayor inclusión social. Esta nueva coyuntura no debe ser la excepción. El reto de hoy es mayor, nos enfrentamos a grupos económicamente poderoso que tiene el apoyo de los poderes fácticos. A una mediocracia que tiene una gran influencia en la opinión pública y que ha servido como un instrumento de guerra, desprestigiando y difamando sin ninguna ética sirviendo siempre al mejor postor situación que ahonda la gran polarización existente en nuestra sociedad. Tenemos mucho que recuperar, muchos de los bienes del país han sido rematados, al igual que se han destruido muchos de los logros que, las luchas sociales nos habían heredado. Además de defender los recursos que aún le quedan al país así como los derechos sociales logrados como son la educación pública y la seguridad social. México no debe quedar rezagado de los avances de la izquierda en América latina, nuestra historia nos lo demanda. Debemos empujar juntos, de manera coordinada, los movimientos sociales y las fuerzas políticas de izquierda las transformaciones que el país necesita. Para esto es necesario rebasar la estructura institucional partidista, que desgraciadamente tiene sus círculos viciosos y en algunos casos se encuentra sumamente burocratizada. Esto puede servir a su transformación la cual es muy necesaria y urgente. No burocraticemos al movimiento social, al contrario empujemos a los partidos hacia los intereses del pueblo. Aprovechemos los nuevos cuadros surgidos de esta lucha para crear una nueva izquierda lo suficientemente creativa y combativa que logre transformar al país hacia una nueva alternativa con menores rezagos y una mayor equidad en el reparto de la riqueza. Si después del 88, tras la crisis institucional que se vivió, surgió un partido tan importante como el PRD, hoy debe surgir algo superior aprovechando claro está lo existente y lo avanzado hasta ahora. En el 94 la sociedad civil se organizó y se movilizó dando un ejemplo de movilidad importante. Hoy el movimiento social debe alcanzar un mayor nivel de organización y ser más propositivo, no nos podemos exigir menos. Aprovechemos este espacio histórico para generar propuestas, y así lograr conformar un movimiento fuerte, plural y organizado con bases sólidas y que retome todas y cada unas de las demandas sociales existentes con miras a proponer caminos para atenderlas, las transformaciones no las hacen los gobernantes, las empuja y genera el pueblo y su lucha. Esperando poder aportar a los cambios que el país necesita queda con ustedes Roberto Josué Bermúdez Olivos, Sociólogo y activista social libertadexpresa@gmail.com |
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