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Creo que el día de hoy, 1 de agosto del 2006, llegué a uno de esos límites de coraje, angustia y desesperación por lo que está pasando en el país; específicamente en el D.F. y agudamente en Reforma y el Zócalo capitalino.Como muchas otras personas, he seguido a AMLO incondicionalmente. A veces no ubico si lo sigo a él, al PRD, al Proyecto Alternativo de Nación o las millones de miradas que reflejan esperanza en este tan desigual país. A veces no ubico si es solamente un medio, una forma que hacen catarsis a lo que he escuchado, vivido y encarnado desde niña (desde apenas hace 2 décadas y dos años): crisis, pobreza, desigualdad, ricos, pobres, crisis, narcopolítica, PRI, (los) Salinas de Gortari, crisis, jodidos, nacos, “lo” nice, desempleo, luchas de clases, derecha, izquierda, crisis, juventud sin futuro, campo abandonado, mojados, revoluciones, devaluaciones, crisis, patio trasero, muertes, desaparecidos y muertos políticos, corruptos, los de abajo, los de arriba, crisis, el 68-el 71-el 88, la guerra sucia, impunidad, inseguridad, los poderosos, narcotráfico, Colosio asesinado, miedo, fraude, videopolítica, yunque, PAN, luchas sociales y levantamientos armados desaparecidos, vendidos, cobardes, crisis… Lo que si tengo claro, es que sigo aquí, creyendo. Creyendo en que se puede vivir mejor y sobre todo, creyendo en que algún día este país pueda recuperar su dignidad como pueblo para que se resuelvan problemas fundamentales como los antes mencionados. Después de la 3° Asamblea Informativa de AMLO (y de ustedes fieles seguidores) el domingo pasado, me di cuenta que los campamentos se estaban instalando alrededor de las 4 de la tarde sobre las avenidas y no sobre las banquetas de Reforma. Pensé que lo que veía en ese momento, no podía ser, que era una broma; que AMLO no había propuesto eso y que iba a causar grandes problemas al movimiento mismo, a la gente que vive y trabaja alrededor y que ahora sí, esto se ponía muy radical. Me dio al mismo tiempo una sensación de valentía y de miedo. No sabía como reaccionar… al final, mi corazón me pedía ser congruente… creo que hasta hoy lo recuperé. El día de ayer lunes, desperté por circunstancias personales a tres cuadras de Reforma, aún sin vivir estrictamente en ese domicilio. La mañana era un caos y los pocos campamentos que había visto el domingo, se habían multiplicado. Había más gente y obviamente, mucho desconcierto e inconformidad. Me repetí: ya la cagaron, ahora si, esto no se vale. Es el suicidio del movimiento y de AMLO. No estoy de acuerdo, terminé mi consigna mental. Por la noche, acompañé a unos compañeros que se instalaron en la Diana. Convencidos todos los ahí presentes, conocidos y desconocidos (porque habían varias organizaciones), me di cuenta que la gente, personas de carne y hueso, sigue creyendo, que se sacrifican y que están dispuestos a estar presentes de esa forma, aún sin estar en su casa, pasando frío y mojándose bajo la lluvia, incrementar los gastos de comida, baños y aseo, de no ver TV, y sobre todo, de recibir las consignas violentas que algunas personas les manifiestan, es decir, poner en riesgo su seguridad personal y familiar. Hoy por la mañana, desperté en la misma zona y por las mismas razones. Ahora, fui a visitar a unos compañeros que están en el campamento de Benito Juárez. Las confrontaciones, las dinámicas y la organización era muy distinta a la que presencié una noche anterior. Se acercaban varias personas, muchas, a gritarnos, a insultarnos. La gente del campamento se veía cansada y fastidiada, pero seguían de pie. Y hasta decían: “¿porqué no nos entienden?”, “¿no se dan cuenta de lo que sucede en el país”?, “¿no se dan cuenta de lo necesario y útil que es esto?”, y la consigna de respuesta frente a cada mentada de madre era: “VOTO x VOTO, CASILLA x CASILLA”. En esos momentos pensé: que valor tiene la gente para quedarse aquí, aguantando todas estas cosas. También pensé que era una cobarde por no querer quedarme ni una noche en solidaridad, me justifiqué diciéndome que podría dar víveres, agua, cobijas, dinero… pero al final, sería igual de cobarde en comparación con esas personas. Me tocó un altercado entre una coordinadora del partido y la gente sin afiliación al partido; uno de ellos dijo: “este campamento es ciudadano y nosotros no hemos ido a nuestras casas a bañarnos como tú, así que no metas conflictos y déjanos organizarnos entre nosotros”. Eso me impactó. De ida a mi trabajo, me tocó el tráfico generado por el plantón. Hasta ese momento no había sido víctima del “secuestro al D.F.” por el demente AMLO. Todo el día, estuve escuchando y leído consignas en contra del movimiento, adjetivos contra las personas que están fletándose en esa empresa tan simbólica. Llegó un momento donde al mismo tiempo leía en los diarios en internet, los problemas que aquejan a Oaxaca y los problemas del D.F. Me di cuenta que eran muy similares… pero las condenas por parte de los medios, no eran así, no eran similares. Leía la carta del buen Monsiváis que condenaba el plantón; luego leí tu columna, me gustó mucho y al final de la misma, me di cuenta que tampoco estabas de acuerdo. Comencé a escuchar los argumentos de la derecha, de los medios derechizados, de la gente de mi trabajo, etcétera. Me preguntaba bajo qué argumentos se podría sostener una actividad como este plantón. Me pregunté que es lo que le había motivado a AMLO a realizar una propuesta de este tipo, que está generando inconformidades (hasta) internas. Me puse a reflexionar y creo entre otras cosas, que somos una sociedad muy mojigata, hipócrita y light. Tu columna me hizo reflexionar en dos cosas: la primera es la diferencia a la cual hiciste referencia en tu discurso del domingo entre las clases sociales de este país, y sobre el símbolo que representa tomar reforma, a quién le afecta y a quién no, y porque la gente que está al pide del cañón, lo está. ¿Qué los motiva?. Pensaba: ¿a quiénes les interesa que Reforma esté libre?, ¿a quiénes les interesa que pensemos (por medio de la mediatización) que eso está mal?, ¿porqué se da la impresión de que el cierre de Reforma es un peligro para los capitalinos, para México? Si estoy casi segura que las personas que viven en el sur, no les perjudica en nada. Pensé también en dónde estarían las personas que “gobiernan” este país, ¿dónde está Gobernación y su Excmo. Secretario?, ¿dónde está nuestro Presidente?, ¿dónde están las negociaciones?, ¿dónde está la preservación de la seguridad, la paz y la democracia en nuestros país, en nuestra sociedad?, será que el foxismo una vez más no esté a la altura de las circunstancias?, será que aquéllos que critican tanto el derecho a terceros, se están lavando las manos y dicen en sus adentros: ¿y yo porqué?. Al final reflexionaba, ¿qué le importaba a la gente que no tiene nada, que no ha tenido nada (que no es Monsiváis, que no es AMLO, que no es Guadalupe Loaeza, que no es Sergio Sarmiento, que no es Ugalde, que no es Fox, que no es Abascal, que no soy yo, y que no han tenido nuestros privilegios en un mar de desigualdades), que estuviera cerrado Reforma?, ¿en qué le afecta si la mayoría de veces ha (hemos) sido despojada (dos) por los de arriba; por el Pemexgate; por los propios presupuestos a la democracia de este país; por el FOBAPROA; por los ex-presidentes, sus pensiones y sus playas en Acapulco; por el narcomenudeo; por la falta de educación, empleo, seguridad; por los salarios a la SCJN y Congreso de la Unión; por el toallagate, por Gordillo, por el ´94? ¿Qué les importa cerrar Reforma un día, dos, una semana… un mes, si no tienen nada que perder y si mucho en qué creer?, ¿dónde están los derechos violados a todas esas personas que día a día piensan que el gobierno les “bloquea” la dignidad?, ¿dónde el “plantón” de la calidad de vida digna que el gobierno nos debería ofrecer a todos y no a unos cuantos?. Segundo: el análisis de los medios de comunicación desprestigian totalmente a AMLO. Pero creo que nadie (analistas, comunicadores, periodistas, etcétera) se pone a pensar y le echa un ojo a las cientas o miles (no lo sé) de personas que están en los campamentos y que los han mantenido con donaciones, presencia, dinero propio, etc. ¿También esas personas son tan tan tan malas como AMLO? Creo que por lo menos hay que darles un poco de crédito. Tú lo sabes, AMLO no es todo poderoso. Sin la gente que lo apoya y cree en él, no es nadie. De qué nos sirve conocer la historia de nuestro país, vanagloriarnos de nuestros héroes nacionales como Zapata, Juárez, Villa o hasta Madero. Añorar las virtudes de Allende y de la gente desaparecida durante las dictaduras en Chile, Argentina, Perú. Sentir pena y dolor por el Hezbolla y por lo que hace Israel y EEUU en Medio Oriente. Sentirnos que estamos y que podemos cambiar la situación en nuestro país, cuando sabemos bien que los de allá arriba son capaces de todo por que AMLO no llegue a la Presidencia y porque se resuelva lo fundamental en este país. ¿Qué temerán? Y a pesar de todo el conocimiento histórico, de todo el dolor que nos impacta como mexicanos al ver la desigualdad social entre las lomas, el pedregal y la del valle con la CTM Culhuacán, Santo Domingo, Iztapalapa, por ejemplo, no tengamos el valor de cerrar una sola avenida… Sin este tipo de símbolos, de poder social solidario y comunitario, la esperanza no sirve de nada… Si así no se pueden cambiar las cosas, entonces ¿cómo?, ¿por medio de votos?, ¿de instituciones confiables?, ¿de la SCJN?, ¿del Congreso?, ¿de nuestro Presidente?, ¿quién realmente nos ve y nos escucha y nos resuelve? Hasta nuestro derecho de crear un “caos” legítimo, nos lo han quitado… nos lo quieren arrebatar. ¿No que éramos unos renegados?. ¿O a poco en verdad crees que por un mes (a lo mucho) de paro en Reforma, se va a venir una gran catástrofe económica, social y que somos tan incapaces de organizarnos para poder circular en condiciones como estas?, ¿a poco Argentina se colapsó por los cierres a las empresas después del 2001?, ¿a poco Francia se volvió de tercer mundo por aguantar las manifestaciones, violencia, los toques de queda provocadas por los estudiantes hace unos meses? ¿Tú qué sabes? ¿En verdad AMLO le apuesta a desbordar parte del México bronco y bárbaro para fines personales?, como dice Sergio Sarmiento, ¿crees que AMLO esté demostrando poco a poco porqué es un peligro para México? ¿Crees que no pueda controlar a la noble gente? Tú sabes más que yo… ¿Porqué las movilizaciones y la violencia que sucede en Oaxaca, que sucedió en Atenco con lo del Aeropuerto, lo de los mineros en Michoacán, no se analizan con los mismos juicios de valor que el cierre de Reforma? ¿Y los derechos de los terceros con el fraude electoral: quién los está preservando, qué institución los está defendiendo y haciendo valer? ¿o también los derechos de los terceros como Ugalde, Gordillo, Fox, Calderón, Martha Sahaún, el Consejo de la Comunicación, Bimbo, Televisa, TV Azteca, el Consejo Coordinador Empresarial, Salinas de Gortari, son más importantes que los derechos de TODOS los mexicanos? SOLIDARIDAD Me parece que el rechazo al cierre de Reforma se genera principalmente por un problema de identidad y por la falta de solidaridad del pueblo mexicano, la cual se ha reducido sólo a una cuestión maniquea, a partir de la mediatización de valores. La incidencia que ha tenido los medios de comunicación masivos en el país, no representan en realidad la opinión pública del pueblo mexicano, por lo menos no en su totalidad. (Nota: maniqueo me refiero a la ayuda o asistencia que podamos dar al necesitado sólo y meramente por un sentimiento de culpasocial, generado casi siempre en un contexto de mediatización, pero no real). El poder fáctico monopolizado por el Estado mexicano y el personal político a cargo de la representación de gobierno, se ha modificado, respaldado y ayudado, por los medios de comunicación masivos que por medio de intereses elitistas y empresariales, utiliza su voz. Pero no olvidemos que la opinión pública se crea en las calles, con los vecinos, entre nosotros, mucho más, cuando la solidaridad se construye a partir de un problema común y que coincide con los principios de identidad, más allá de clases o intereses socioeconómicos. Pero eso, no lo hemos logrado. Por eso me parece tan importante el símbolo de tomar las calles, de recuperarlas, de hacerlas nuestras. Al final, todo indica que nuestra solidaridad como pueblo mexicano, también ha sido permeada por ese individualismo neoliberal que nos hace indiferentes “al otro”: no los vemos, no los escuchamos, no los sentimos (¿se parecerá ese “ni los veo ni los escucho” de Salinas?), y que nos mantiene en ese laberinto de soledad (sin aludir a Paz) en donde sólo vemos por nuestros intereses personales. ¿Alguna vez podrá haber justicia e igualdad social bajo este esquema de valores? ¿Será mucho pedir que Felipe Calderón de la cara y se responsabilice por la tensión y la polarización social que ha generado y que generó con su guerra sucia? Quizá AMLO sea un peligro para México… y todos los mexicanos que creemos en él, pero por lo menos tenemos dignidad. ¿O NO? P.D. ¿Acaso la sangre que ha derramado el pueblo mexicano durante toda su historia para construir eso que llamamos Democracia (y que nuevamente la acaban de ultrajar), no es suficiente para cerrar una Avenida? Atte. Valentina González Estudiante y Consejera Técnica de la libertadexpresa@gmail.com |
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