LA HUELGA QUE VIENE.. Sobre la Reforma a la Universidad

Como se ha difundido en los medios de comunicación, en la última sesión del Consejo Universitario (el día viernes 7 de abril) "cuando se discutía el informe de la Comisión Especial del Congreso Universitario, prácticamente el penúltimo punto antes de pasar al informe sobre el avance del proyecto para la reforma del Estatuto del Personal Académico y a los asuntos generales, el rector Juan Ramón de la Fuente decidió suspender la sesión, luego de que cinco consejeras estudiantiles desplegaron al pie del estrado pancartas en contra de dicho informe, y no aceptaron moverse del lugar."

Las autoridades llamaron a las inconformes a permitir el uso de la palabra al resto de los consejeros regresando a sus asientos, pero lo rechazaron. ''Como no hay condiciones para seguir -dijo De la Fuente-, se levanta la sesión.''

¿Por qué protestaron las consejeras universitarias?

Pronunciamiento de Consejeras Estudiantes Universitarias

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
A LOS MIEMBROS DEL CONSEJO UNIVERSITARIO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


POR FAVOR, HAGAMOS LA REFORMA UNIVERSITARIA,
PERO HAGÁMOSLA BIEN.

 

El origen de la CECU
El movimiento estudiantil, conducido por el Consejo General de Huelga (CGH) en 1999-2000, exhibió la necesidad de una Reforma Universitaria muy profunda e integral, principalmente en las formas de gobierno, que permitiera abordar el tema de cómo se construyen las decisiones en la UNAM. Por lo tanto, el legado de los universitarios que participaron en dicho movimiento fue el señalamiento de una urgente Reforma de la Universidad a través de un Congreso Democrático y Resolutivo. Dicho Congreso debió efectuarse, ante la demanda de estudiantes, académicos y trabajadores, antes de que la Policía Federal Preventiva ingresara el 6 de febrero de 2000 a las instalaciones Universitarias violando flagrantemente la Autonomía Universitaria.

Posterior a la huelga, la respuesta de las autoridades y del Consejo Universitario a la demanda de una Reforma Universitaria a través del Congreso Democrático y Resolutivo fue integrar al denominado Grupo de Trabajo que meses después llamaría a la conformación de la Comisión Especial para el Congreso Universitario (CECU).

La composición, atribuciones y plazos de la CECU.
La CECU fue integrada el 8 de abril del 2002 por 48 miembros; de los cuales, 19 (40%) son autoridades reconocidas en la Legislación universitaria (consejeros universitarios, directores, representantes de rectoría). Por su parte, los 22 miembros no consejeros (46%), representantes de profesores y alumnos jamás han sido reemplazados; de este hecho es preocupante el caso de los 11 estudiantes que ya no pertenecen a la comunidad que se supone representan; es decir, el 23% de la representación de la CECU es espuria, es ilegítima. ¿A que se debe tal irresponsabilidad y falla en la CECU? A su origen; la CECU fue la respuesta política de la autoridad al interés que despertó el movimiento estudiantil para Reformar profunda e integralmente a la UNAM y por ello no previó jamás las normas que le permitieran operar tal Reforma orgánica y legítimamente. En cambio, lo que ahora se nos presenta es una comisión especial del Consejo Universitario que ha sobrepasado las atribuciones que se le fijaron y, aparentemente, confundida en cuanto a la forma de llevar a cabo dicha Reforma, tanto así que en sus propios informes deja ver el sin sentido de su existencia.

Recordemos que su atribución principal sería la de diseñar y organizar los mecanismos y contenidos para la realización de un Congreso para la Reforma Universitaria; es decir, su atribución sería fundamentalmente operativa. Como resultado de su trabajo, la CECU elaboraría el proyecto de convocatoria que propondría al Consejo Universitario para su aprobación y expedición, en el cual se podrían especificar, entre otros, los siguientes aspectos del Congreso Universitario: Temas, Etapas, Composición, Requisitos de elegibilidad, Mecanismos de integración, Atribuciones, Mecanismos para la toma de acuerdos, Plazos, Otros que resulten de la participación de la comunidad. Asimismo, elaboraría una propuesta de Reglamento del Congreso Universitario, que presentaría a la consideración del Consejo Universitario, y definiría la logística para el desarrollo del mismo. La CECU propondría al Consejo Universitario los mecanismos de seguimiento que garanticen la puesta en operación de los acuerdos que resulten del Congreso.

Una vez integrada, la CECU propondría al Consejo Universitario el plazo máximo para desarrollar su trabajo y un calendario general de actividades. El Consejo Universitario recibiría un informe mensual de los avances de la CECU, y ésta cesaría en sus funciones cuando quedara instalado el Congreso Universitario.

Pero, justamente, debido a la razón verdadera para su conformación, a su composición y a su atribución, la CECU y el Consejo Universitario vuelven a errar así como el Rector Francisco Bernés De Castro, en su momento, erró: acudir a las autoridades, a sí mismas, al objeto de críticas por su estructura anquilosada, anacrónica y burocratizada y que le dio origen al movimiento estudiantil. Vuelve a ser este aparato la instancia que decisoria de la forma y fondo del Congreso Universitario obviando que un detonante del conflicto de 1999 fuera esta instancia.

Debido a su origen, a su composición, así como el que se comprometa en todo momento al Consejo Universitario en vez de a la Comunidad, ha evidenciado, a lo largo de sus acciones e informes al Consejo Universitario, una serie de inconsistencias que por respeto al tiempo sólo mencionamos las que consideramos ejemplares.

Algunas inconsistencias de la CECU y del Consejo Universitario
UNO. Desde el primer comunicado de la CECU (destacable que no lo hayan dirigido al Consejo Universitario sino a los integrantes de la UNAM), que ratifican en el "Primer Informe General" del 4 de Octubre de 2002 y donde indican una de sus misiones, aparece la primera inconsistencia: que "la CECU examinará y evaluará las condiciones actuales que imperan en la Universidad y recomendará, en consecuencia, acerca de los mecanismos viables para realizar la Reforma Universitaria". En el mismo documento, dan cuenta de que en la encuesta que la CECU aplicó entre el 26 de julio y el 18 de agosto del 2002 "el 75% de la comunidad universitaria opinó que el Congreso es la vía para realizar la Reforma en la UNAM". Si en su misma encuesta a 1437 universitarios se obtienen estos resultados, entonces, ¿acaso no era evidente que como mecanismo viable para llevar a cabo la Reforma Universitaria era realización de un Congreso? Además en ese mismo documento anuncian que "ante la pregunta sobre el momento que se considera como el más conveniente para la realización del Congreso, la mayoría de los entrevistados indicó su preferencia porque se realice lo antes posible". Finalmente, ustedes, miembros de la CECU, pidieron al "Consejo Universitario que refrendara el compromiso de continuar avanzando en la organización de la Reforma a través de un Congreso Universitario académico, democrático, plural y resolutivo".

Por lo tanto, el mecanismo viable que se indicaba para llevar a cabo la Reforma Universitaria, era la realización inmediata de un Congreso y que esa misión de la CECU quedaba ya era señalado como un consenso y quedaba rebasada desde tres años atrás. ¿Qué no por eso se le denominó y denomina Comisión Especial para el Congreso Universitario? Esta Comisión no tenía que poner en duda que el mecanismo viable para la Reforma Universitaria era la realización de un Congreso

DOS. En el informe del 4 de octubre de 2002, la CECU, se comprometió a "considerar la pertinencia de una primera fase del Congreso que incluya, entre otros elementos, una consulta abierta a la comunidad". En su "Segundo Informe General"del 20 de marzo de 2003, anuncia que "en cumplimiento de los acuerdos tomados por el Consejo Universitario en la sesión celebrada el 4 de octubre de 2002", se integraron cuatro subcomisiones, y, a la subcomisión cuatro, se le encargó elaborar el reglamento del Congreso Universitario, diseñar la logística necesaria para su realización y proponer los mecanismos y formas para llevar a cabo la consulta abierta a la comunidad.

Sin embargo, al referirse al tema de la consulta abierta, en ese mismo "Segundo Informe General" comunican que "dado que la comunicación constante con la comunidad universitaria es de particular relevancia, se ha decidido estimular el uso de la página de internet, la del correo electrónico y de otros medios tradicionales, con el fin de continuar promoviendo la relación directa con la comisión, de modo que este ejercicio constituya una fase permanente de la consulta a la comunidad". Es decir, la consulta abierta quedó reducida a colecta de opiniones, sin el esfuerzo de planeación que requiere una consulta abierta, sin sistematizar, desorganizada. Reflejándose este hecho en la forma en como posteriormente se decidió el "Congreso por etapas".

Aunque ya se haya entregado el diagnóstico institucional el pasado 7 de julio, y se presume haber cumplido acuerdos emanados del Congreso de 1990, nos preguntamos ¿dónde quedó el trabajo de la subcomisión uno, encargada de definir las formas e instrumentos para la comunicación con la comunidad universitaria y para promover su participación; dónde el de la subcomisión dos, que se encargaría de definir los mecanismos para el cumplimiento de los acuerdos que se supone alcanzarían en el Congreso; dónde el de la subcomisión tres, que elaboraría el proyecto de convocatoria para el Congreso; y, por último, dónde quedó la elaboración del reglamento del Congreso Universitario, la logística necesaria para su realización y la propuesta de mecanismos y formas para llevar a cabo la consulta abierta a la comunidad que elaboraría la subcomisión cuatro? O cuando se decidió la realización de un "Congreso por etapas", ¿dónde se indicaron los nuevos encargos a estas subcomisiones?

Por lo tanto, consideramos que no existe una consulta abierta a los universitarios, que no se ha cumplido con las formas de trabajo que la misma comisión se propuso, y que no es una Comisión Especial para el Congreso Universitario puesto que ha abandonado, prácticamente desde su origen, su propósito operativo y de organización del Congreso, en todo caso es la Comisión Especial para la Reforma Universitaria, obviando así los orígenes del movimiento estudiantil de 1999.

TRES. La CECU, después de su colecta de opiniones (no de consulta abierta, en el sentido ya explicado) concluye que no es posible ningún congreso y por ello propone el denominado "Congreso por etapas", que ni hay etapas y ni es Congreso.
Desde octubre de 2002 la CECU hace referencia a la supuesta pertinencia de realizar el Congreso por etapas o fases. En marzo de 2003 proponen lo siguiente: "que el Congreso se realice en tres etapas que permitan la solución de los problemas en forma paulatina, partiendo de lo particular a lo general. En la primera etapa se abordarían los problemas locales, en la segunda los que son compartidos por varias entidades, y en la tercera los asuntos que tienen que ver con la Institución en su conjunto". Claro está que aunque los informes no se votan en el Consejo Universitario si se asumen, y así fue que se decidió oficialmente llevar a cabo un Congreso por etapas. Sin embargo, aun después de 3 años de esta decisión, se siguen esperando la definición de tiempos y temas específicos porque a lo que se respecta a la realización del Congreso Universitario académico, democrático, plural y resolutivo nos ha quedado claro que no se cumplirá.

CUATRO. El Consejo Universitario, olvidándose por completo de la idea de Congreso Universitario mandata a la cecu para la conformación del Claustro Académico cuyo objetivo es Reformar el Estatuto del Personal Académico, sin quedar claro si se está ya en una etapa del Congreso Universitario y, de ser así, cuál. La composición del Claustro así como las condiciones de confusión en la que se conformó se ven ahora reflejadas en sus discusiones. De igual manera, el desarrollo de los trabajos del Colegio Académico para la Reforma del Reglamento General de Estudios de Posgrado, ha impedido la circulación de información, así como de la discusión, de lo cual ya hemos hecho señalamientos puntuales. Ambos casos muestran que la Reforma Universitaria se está llevando a cabo, pero hemos observado también que no ha sido en las mejores condiciones, mucho menos en un Congreso.

QUINTO. Aunque los informes de las Comisiones no se votan, parece que el Consejo Universitario si asume los de la CECU, que a partir de la sesión plenaria del Consejo Universitario del 5 de julio de 2005, se propone una tercera Reforma Universitaria: la del Estatuto General de la UNAM, y que sea finalmente el Consejo Universitario con base en las opiniones compiladas por la cecu el órgano que analizará las propuestas para definir iniciativas de reformas y, en su caso decidirá su aprobación.

No es posible que así conformada la cecu sea quien dirija esa reforma, además de que ni ella misma respeta su objetivos, misiones y trabajos planteados y, mucho menos el Consejo Universitario la instancia que decida tales reformas porque justo es el órgano que ha originados conflictos.

Es claro por qué la comunidad universitaria no participa, es claro por qué en noviembre de 2002 los consejeros universitarios estudiantiles renunciaron a esta comisión y así también debe quedar claro por qué es que al convocársenos para la elección de nuevos representantes de consejeros universitarios estudiantes rompimos nuestros votos e hicimos cuestionamientos a la cecu que no supo responder.

Hagamos la Reforma Universitaria, pero hagámosla bien. La cecu es ilegítima y espuria, ha sobrepasado sus atribuciones y hasta el mismo nombre de esta comisión especial es una burla. La Reforma al Estatuto General planteado así es irresponsable.

La Reforma Universitaria Continua… mal


Atentamente
Consejeras Universitarias Estudiantes

Adriana Minor García Gabriela Ariadna Martínez Levy
Consejeras Universitarias Facultad de Ciencias
Paty Montiel
Consejera Universitaria Facultad de Economía
Mónica Muñiz Mexicano
Consejera Universitaria Facultad de Psicología
Flor Magdalena González Lemus Yadira I. Zenteno Granados
Consejeras Universitarias de la Escuela Nacional
de Trabajo Social

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