Declaración del X Seminario Internacional
Problemas de la Revolución en América Latina

EL OBJETIVO DEL SOCIALISMO ENCAUSA LA LUCHA REVOLUCIONARIA DE LOS
TRABAJADORES Y LOS PUEBLOS DEL MUNDO


Son más de quince años desde que el imperialismo y la burguesía
internacional pretendieron secuestrar la esperanza libertaria de los
pueblos. Con la caída del Muro de Berlín proclamaron el nacimiento
de un "nuevo orden" mundial y la consagración del capitalismo como
el mayor y definitivo nivel de desarrollo económico-social al que la
humanidad podía aspirar. Aquello no implicó el fracaso del
socialismo sino del capitalismo restaurado en los países otrora
socialistas. De ese proceso el movimiento revolucionario debe sacar
conclusiones para evitar que se repita la degeneración.

El progreso y bienestar de los pueblos -se dijo-, está garantizado
con la denominada revolución tecnológica-científica, que no solo
habría producido cambios en la organización del trabajo, sino sobre
todo en el carácter de las relaciones sociales de producción. Sin
embargo, lo cierto es que la economía mundial no logra remontar los
graves problemas que arrastra por años; más aún, la crisis del
sistema capitalista-imperialista se agudiza y embarga todos los
ámbitos de la sociedad. Los paradigmas de desarrollo presentados
como ejemplo a seguir se desvanecen en medio de contradicciones
irresolubles y la acción de los trabajadores y los pueblos que
desbaratan los programas económicos de la burguesía.

El mundo es escenario de grandes movimientos populares que se
levantan en contra de la política belicista del imperialismo que
reparte tropas de ocupación en donde sus necesidades de expansión y
control mundial lo exige; las huelgas obreras en Europa, los
levantamientos en las barriadas pobres y de los estudiantes en
Francia, la lucha inédita de los migrantes en Estados Unidos en
contra de la política xenofóbica de George Bush son ejemplos del
accionar de los trabajadores y la juventud que hace estremecer al
monstruo imperialista desde sus entrañas; en Irak gana terreno la
lucha de liberación nacional del pueblo iraquí haciendo morder el
polvo de la derrota a las fuerzas de ocupación, mientras el pueblo
palestino resiste al militarismo sionista. América Latina es un
volcán en ebullición, en donde las políticas neoliberales han sido
duramente golpeadas y los planes estadounidenses por constituir un
bloque económico regional tuvo que dar pasos atrás. En todas estas
acciones la clase obrera recupera su espacio de fuerza fundamental
del proceso revolucionario, el campesinado, los pueblos indígenas y
negros y la juventud se destacan por su combatividad y participación
masiva en la lucha, negando en los hechos el discurso que pretendió
prosternar la acción de la clase obrera al surgimiento de "nuevos
actores sociales". El proletariado, histórica y estratégicamente,
nunca perdió su papel de fuerza fundamental del proceso
revolucionario.

La lucha de los pueblos en América Latina crece en amplitud,
intensidad y califica sus banderas; junto a sus reivindicaciones
particulares flamean las banderas antiimperialistas que se
entrelazan con los anhelos de transformación social. Los esfuerzos
del imperialismo por acabar con la lucha armada no han tendio éxito,
y la insurgencia colombiana resiste y avanza hacia la conquista del
poder. La búsqueda del cambio se expresa en las calles, en los
campos y también en los procesos electorales, provocando una
variación en la correlación política en la región. Los trabajadores
y los pueblos no solo sufragan en contra del neoliberalismo sino
esperanzados en dejar atrás este sistema de explotación y no son
pequeños los sectores que miran en el socialismo la alternativa. En
medio de esa corriente política han surgido gobiernos democráticos y
progresistas como los de Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en
Bolivia, que alimentan la confianza de los pueblos en la posibilidad
cierta de conquistar nuevas victorias y dejar atrás este sistema de
oprobio. El rumbo al socialismo exige demarcar posiciones con las
propuestas socialdemócratas, reformistas y oportunistas que plantean
la posibilidad de construir el socialismo sin acabar con el
capitalismo.

A pesar de que en importantes sectores de los trabajadores y los
pueblos la idea del socialismo es aún difusa, lo más importante es
que está presente, que plantea a los revolucionarios la posibilidad
y la responsabilidad de esclarecer y afirmar, en medio del ascenso
de la lucha social, los principios fundamentales que guían al
socialismo científico, al socialismo revolucionario.

El socialismo como régimen económico-social superior al capitalismo
es la negación de este último, y demostró esa condición cuando
cobijó a un tercio de la población mundial, satisfaciendo las
necesidades básicas para su bienestar. La construcción de este nuevo
tipo de sociedad responde a leyes universales e implica un proceso
permanente de revolucionarización de la sociedad. Es, en esencia, la
sociedad de los trabajadores que se levanta sobre la base de la
socialización de la propiedad de los medios de producción y la
eliminación de toda forma de explotación del hombre por el hombre,
en donde el trabajo será fuente para el progreso y bienestar de los
trabajadores y no para la explotación y acumulación del capital.

En contraposición con la producción anárquica y dominada por la
libre concurrencia de los monopolios, el socialismo erige una
economía planificada, dirigida por el gobierno revolucionario,
apoyado en la fuerza de los trabajadores que participan como
elemento fundamental de la transformación social, en medio de un
ambiente de plena y auténtica democracia, la dictadura del
proletariado, que garantiza la permanencia del poder de los
trabajadores y combate a las antiguas clases explotadoras y al
peligro de que la vieja o una nueva burguesía tome el poder para
restaurar el capitalismo.

Solo el socialismo es capaz de resolver, en un proceso, las
contradicciones que los regímenes de explotación han dado origen,
como son las contradicciones de clase, las que se presentan entre el
trabajo intelectual y manual, entre el campo y la ciudad, las
contradicciones de género, entre pueblos, naciones y nacionalidades.

Unicamente el socialismo garantiza de manera definitiva la conquista
de la liberación social y nacional, defiende la vida y la salud en
el trabajo de las masas, otorga plena libertad a los pueblos,
soberanía e independencia a los países.

Apoyándose en todas las formas de lucha, la clase obrera y los
pueblos requieren conquistar el poder para la instauración del
gobierno revolucionario que dirija la construcción socialista. Mas,
solo el uso de la violencia revolucionaria de las masas será capaz
de echar del poder a las clases explotadoras.

Es la clase obrera la fuerza fundamental para la emancipación
social; sus aliados naturales son las clases trabajadoras de las
ciudades y el campo, la juventud rebelde y combativa; con ellos
trabajamos en distintos frentes y organizaciones acumulando fuerzas
para la revolución. Por sobre el discurso del reformismo y del
anticomunismo, históricamente se ha demostrado que el proletariado
no puede dirigir este proceso si no eleva su organización al plano
político, si no cuenta con el partido revolucionario.

Es un hecho que en cada uno de nuestros países los procesos
revolucionarios tienen y tendrán sus particularidades y formas
específicas de acumular fuerzas revolucionarias y de construir el
socialismo, pero los principios básicos y las leyes generales de la
revolución y el socialismo permanecen inalterables y son
indispensables para todos los países.

La revolución social del proletariado es internacional en su
contenido y toma la forma que las condiciones de cada país exigen.
No podemos reducir nuestra acción a los linderos que marcan las
fronteras de cada uno de los países, nuestro espíritu
internacionalista nos plantea la necesidad de trabajar por la unidad
de las fuerzas revolucionarias no solo en el plano local sino
internacional. La constitución de un gran frente antiimperialista de
los pueblos es nuestra tarea, entendiendo su configuración en cada
uno de los combates que levantamos en contra del imperialismo y la
burguesía internacional.

El X Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América
Latina ha sido un importante espacio para debatir un tema de mucha
actualidad para los pueblos, y lo hemos hecho recogiendo la acción
práctica que en estos días tenemos las fuerzas revolucionarias y
estudiando también la experiencia del pasado, para prevenirnos de
posibles errores.

Los partidos y organizaciones participantes en este Seminario,
comprometemos nuestros mejores esfuerzos para que los ideales del
socialismo guíen la lucha de los trabajadores en América Latina y en
el mundo y cumplir con la misión que la historia nos ha impuesto.

Quito, julio 14 de 2006


Partido Marxista Leninista de Alemania

Partido Comunista Revolucionario de Argentina

Partido Comunista Revolucionario de Brasil

Partido Comunista de Colombia (marxista leninista)

Partido Comunista de Colombia - Maoista

Ejército Popular de Liberación de Colombia

Ejército de Liberación Nacional de Colombia

Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo

Partido Comunista Chileno - Acción Proletaria

Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana

Movimiento Independencia Unidad y Cambio de República Dominicana

Organización Socialista Camino de Libertad de Estados Unidos

Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Perú

Movimiento Democrático del Perú Dignidad Nacional

Partido Comunista Revolucionario de Turquía

Gayones - Voz Proletaria de Venezuela

Organización Revolucionaria Utopía de Venezuela

Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador

Movimiento Popular Democrático

Juventud Revolucionaria del Ecuador

Unión General de Trabajadores del Ecuador

Frente Popular

Frente Vanguardia del Magisterio

Frente Revolucionario de Izquierda Universitario

 

libertadexpresa@gmail.com