|
|||||
Por Liliana Carvajal LariosLa Universidad Nacional el pasado 23 de noviembre vivió elecciones para escoger representantes profesores y alumnos a los diferentes consejos. Una característica específica de esta elección es la incorporación del voto electrónico al sistema de “democracia” y “representatividad” en los órganos colegiados de la máxima casa de estudios. En esta elección, se plantean nuevas formas de interacción social y política que antes hubiésemos dudado siquiera de su existencia. La pregunta es, ¿verdaderamente la democracia ahora esta a un clic? Rebeca Mercuri profesora de Harvard, ha tenido un estudio específico sobre las votaciones electrónicas y aporta los siguientes puntos:
Añadido a las aportaciones de Mercuri encontramos la primera interrogante lógica de una ciber-votación ¿realmente lo que votas es lo que se computa? ¿Es observable un proceso de votaciones – e ante la comunidad? ¿Es transparente? ¿Es auditable?¿Quien lo audita? Lo cierto de las votaciones electrónicas es que la incertidumbre queda en el votante, no se puede tener confianza en un proceso que no ha sido perfeccionado y sobre todo no se puede tener legitimidad cuando se depende de una tecnología tan vulnerable como lo es el internet. Las votaciones electrónicas quizás han sido todo un éxito en países con democracias avanzadas, por lo pronto la mexicana tiene mucho que aprender de la cultura cívica y el respeto a la voluntad popular. Las votaciones electrónicas en este contexto resultan más una herramienta política a favor de grupos de poder, que un instrumento de la democracia. Aún NO hay más modernidad que la tradición misma de un proceso garantizado por su sociedad, al ser creado por todos sus actores. libertadexpresa@gmail.com
|
|
||||