A los compañeros que decidan leer lo que un loco piensa sobre la justicia.

(Falto aclarar algunos pontos en cuanto a la carta que escribí:
En primer lugar el motivo de las letras expuestas por un servidor surgen a partir de leer comentarios escritos por otras personas, ajenas a tu apreciable ser, publicados en la pagina que tu de manera honorable dirigen, junto con otros colegas.
A veces es necesaria la rudeza y en ese sentido tuve la imperiosa necesidad de redactar esas letras en respuesta especificamente a lo escrito por otro ex candidato al consejo universitario.
Hechas las aclaraciones, espero poder seguir discutiendo con ustedes por este medio, ya que las circustancias me impiden hacerlo de otra forma. Sin embargo muy pronto, más pronto de lo que se imaginan estaré de regreso por aquellos prados universitarios.

Saludos y buenaventura.)

Comenzaré con un recorrido por las cloacas discursivas de aquellos que se erigen como los eruditas, pensantes, racionales y autocaracterizados por la  discusión racional y crítica:

Las condiciones actuales, más allá de ser la traducción de un “velo pasional promovido por la izquierda radical”, orillan a la gente, sin lugar a dudas, a tomar posición frente a las injusticias y consecuencias de la brutalidad ejercida por el Estado durante la historia de los últimos años de este país.

Sin embargo no hay que restar crédito a los análisis que señalan a los mercenarios e infiltrados en los movimientos sociales (algún merito debe tener el arduo trabajo intelectual para llegar a esas conclusiones). Como si eso no fuera el pan de cada día de las luchas progresistas.

Dudo mucho, pese a la intolerancia, fundada o no, que pueden tener los ultraizquierdistas “ja”, que no respeten la decisión colectiva que se tome durante la asamblea del día 16 de mayo del año en curso. Debemos tener memoria histórica, ¿por qué hoy salimos a debatir un tema tan espinoso y doloroso como es el caso de la brutalidad ejercida por el Estado mexicano los días 3 y 4 de mayo en San Salvador Atenco?, ¿Por qué responder a un paro de manera tan reaccionaria, simulando una supuesta preocupación por la violación a los derechos humanos?, argumentando el: sí me indigna lo que paso en Atenco, pero me acorde de eso cuando ví la posibilidad latente de un paro en la facultad.

Vayamos al grano del asunto:

Lo que sucedió en San Salvador Atenco es un ataque y aniquilamiento perpetrado con la impunidad de quien se sabe protegido por la ley de arriba, la ley del poderoso, la ley que justifica el asesinato de un joven, el empleo de armas de fuego en contra de la población de un pueblo, la agresión sexual en contra de mujeres y muchachos. En suma el fascismo. Todo esto con una coartada, que apenas duró unas horas en los medios de comunicación: la del Estado de derecho, la imposición de la ley.

La clase política en algunos lados están proponiendo y otros obedeciendo, orientar su ocio a la teoría de la conjura, de la conspiración, del complot ideado para arruinar el negocio en el que han convertido las elecciones. Sin embargo los universitarios, la gente que tiene un poco de sentido común, que se dice crítica, responsable y de caracterizarse por pertenecer a un grupo con tendencia demócrata, sabemos perfectamente lo que pasó.

Quieren que nosotros, los jóvenes, universitarios, mujeres, punks, skatos, los diferentes nos convenzamos que sólo es posible la política de arriba, con ellos y ellas, bajo sus reglas y tiempos.

A los que nos piden prudencia y que aprendamos de ellos ¿a caso les importa lo que abajo sucede?, ¿qué ya paso la moda pasajera de ser de izquierda?, ¿Qué ya se aburrieron de luchar por causas que ya no reditúan políticamente? –añorando los cargos que otros de manera deshonesta y sucia obtuvieron, y que por la estupidez e ineptitud otros no pudieron tener-.

“NO”, estos personajes que nos llaman a ser prudentes se enteran por los medios de comunicación y se limitan a condenar la violencia “venga de donde venga”, como si fuera equiparable la de los pobladores a la de los policías.

Estos seudo politólogos, atentos en no perder cierta posición en la facultad, no les interesa, ni la democracia, ni la libertad, ni la justicia, porque ninguna de estas banderas, abrazarlas, hacerlas suyas con consecuencia, les permitiría ocupar el puesto en el PRD u otro partido político, cualesquiera que sea, puesto que tanto desean.

Mencionar a los muertos y caídos en el pasado diciendo: “ya pusimos nuestro muertos, y a diferencia de lo que creen los radicales, no tenemos porque (sic) poner aún más”, a aquellos se les olvida que los muertos y la sangre son consecuencia de los malos gobiernos que tanto han dañado a este maravilloso país, esos muertos y esa gente le han costado a gente diferente a la de allá arriba. Vicente Fox habla de sus muertos, de nuestros muertos caídos en el 68, ¿a caso estamos hablando de los mismos muertos?

Pongamos atención a esos falsos llamados que de manera maniquea señalan que el defender una causa justa, cueste lo que cueste, es significado de ultraizquierdismo, como si el hambre, la marginación, la injusticia y la violencia fueran causas externas a la reacción de la gente.

¿Quién pude ser honesto simulando condena quedándose en la superficialidad de los abusos policíacos?

“¿Quién, como mujer, como ser humano, en México o en cualquier parte del mundo, puede saber lo que significó ser mujer en San Salvador Atenco, en el estado de México, el 3 y 4 de mayo de 2006, y seguir de largo, no hacer nada y seguir cargando la humillación propia, disfrazando de destino y mala suerte lo que han convertido en maldición?

¿Quién puede conocer todo eso y tomar el micrófono, la cámara, la computadora, el estrado, la mesa, el transporte, el lapicero, la herramienta de trabajo en el campo o en la ciudad, el libro, el cuaderno de apuntes, el juguete, encender la radio o la televisión, leer el periódico o una revista, y no ver y no oír, o, peor aún, ver y oír y pensar que tal vez se lo merecían, “quién les manda ser estudiantes, trabajadoras, indígenas, quién les manda ser pobres, quién les manda no ser diputadas, senadoras, gobernantes, funcionarias, empresarias; en fin, quién les manda ser mujeres”.

¿Qué mujer en México, sin importar sus ideas, puede honestamente quedarse callada?

¿Quién como joven, anciano, niño, hombre o mujer, puede saber lo que significó ser uno u otra en Atenco el 3 y 4 de mayo, y permanecer inmóvil?

 ¿Quién puede escuchar la historia de los dolores de esos compañeros y compañeras y no sentir la misma rabia y la misma indignación?

¿Quién puede escuchar la decisión de seguir luchando que sigue en su corazón, y no sentir la misma rebeldía?”[1]

No importan ni el tiempo que tarde ni la coyuntura que allá arriba decidan e impongan, hagamos un llamdo a “LUCHAR POR TODOS LOS MEDIOS A QUE LOS PRESOS SEAN LIBERADOS Y TENGAN UN JUICIO JUSTO QUIENES SEAN RESPONSABLES DE ALGÚN DELITO”

PD. Dirigido especialmente a los compañeros del cubículo A-104

PD. 1 Espero que este mensaje sea reproducido integramente y en un lugar preferencia en la página de libertadexpresa.com aunque atente contra los intereses y conveniencia de quien allí escribe.

PD. 2 A pesar de que ya me dijeron que demasiadas posdatas son un crimen, aunque a veces pensamos que nos dan caché, ya que los recursos literarios se encuentran en estantería abierta, y que lo más valioso se raciona o corremos el riesgo de atragantarnos, ahogarnos, morirnos en nuestra propia frustración de no darle a cada cosa su respectivo lugar y momento... y nombre, aprovecho esta última para enviarles un fraternal saludo y en hora buena. Disculpas pero no lo puedo evitar.

Iván Mendoza, excandidato al Consejo Universitario, Sociología


[1] Palabras de un rebelde durante la marcha del 12 de mayo de 2006


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